El Sueño

Un deseo formulado por un corazón dormido, el deseo
de ser querido, de ser apreciado, de estar vivo.

Un sueño, una sensación de tranquilidad, en un lugar
remoto en el bosque, junto a un lago, en una noche
de otoño, la luna brillando entre las nubes, las estrellas
brillan con todo su esplendor, el agua en calma. Un reflejo
en la orilla, una casita de madera con una ventana iluminada.
En el interior una chimenea recién encendida, las luces son unas
pocas velas repartidas por todas las esquinas.
Y allí nos encontramos, en el mas remoto de los sueños, uno
frente al otro mirándonos, sin pronunciar palabra alguna; allí en
el recuerdo de un sueño, en el fondo de un corazón dormido.

Cuando el corazón se ha despertado, el sueño sigue siendo el
mismo, pero la única diferencia es que se tiene al ser querido al
lado mismo, mirándote sin pronunciar palabra alguna.
No todos los días uno siente este gran placer de ser observado,
ser observado por el ser querido, por no tener que preocuparse
de los demás, de no tener que estar vigilando alrededor como si
algo malo tuviese que pasar, ya que al estar mirando al ser
querido es el estado de seguridad absoluta, no hace falta
pronunciar palabra alguna, ya que la mirada habla más que las
propias palabras. No todo el mundo puede ver esto, ya que no
todos sabemos con certeza si estamos seguros al estar observado
al ser querido.
Otro día que pasa, otro día que transcurre, las miradas se
cruzan otro día seguro que pasa, el día menos pensado estas
miradas no se cruzan, la inseguridad se me apodera, me despierto
y te veo a mi lado, te veo observándome, me tranquilizo, me siento
seguro de nuevo, otro día que pasa otro sueño, el mismo sentimiento.
Esta vez se oye algo, un sonido relajante, es el sonido que tiene tu
mirada el sonido de la tranquilidad.
El mismo sueño el mismo día, la tranquilidad, se ve cercana, y allí la
encuentro en el cruce de tu mirada.

Me despierto todo ha sido un sueño, el mejor sueño que he tenido, el
sueño de la tranquilidad. Llega un nuevo día y allí estas sentada, te
miro, me miras, y volvemos a empezar de nuevo un día de tranquilidad.

Era un sueño, era un pensamiento, una emoción atrapada, una realidad,
es el deseo de todo corazón que es querido. Otro día pasa y todo sigue igual.
Algo ocurre no te veo allí sentada, no hace falta ya te tengo en mi recuerdo,
allí estas en el fondo de mi alma, junto a mi corazón que al fin, se ha
despertado para poder ser querido, ser vivido por alguien más que uno mismo.

Un orgullo mayor que el de ser querido, que el de ser amado, es estar
vivo sabiendo que estás a mi lado, para lo bueno o lo malo, solo con
tenerte a mi lado soy feliz, aún en la distancia estas a mi lado, ya se
que no estás físicamente, pero sigues a mi lado, en el recuerdo y en el
sentimiento; sigues ahí donde siempre sentada mirándome y la tranquilidad
se apodera de mi ser. Una amiga especial, un ser querido o algo más.

Esto puede estar confuso pero es lo que siente mi ser.
Es algo que no se puede enviar al fondo del cajón, para ser olvidado,
está aquí presente, en todos los lugares de mi ser es una realidad,
es algo que no se puede evitar. Sólo se puede remediar con unas palabras
que cuestan de salir aún estando escritas, esas palabras no las escribo,
no puedo ponerlas hasta saber si sientes lo mismo, “……..” , en el fondo
de mi ser espero que ese día llegue aunque tenga que esperar una eternidad
para oírlo, allí estaré esperándote sentado delante de ese lago en la noche de
otoño, mirándote como llegas desde la lejanía, mirándome sin pronunciar
palabra alguna, allí me tendrás para todo lo que quieras. Siempre aceptando
todo lo que me digas ya sea bueno o malo, es aceptable para mi ser, si es una
negativa puede que me hieras, pero no es algo que te tenga que hacer sentirte
mal porque solo con el placer y el honor de tenerte como amiga me es suficiente.
Si algún día tienes algún problema allí estaré para lo que necesites.
Todo el mundo cree que soy demasiado bueno, pues tienen razón, me conformo
con poco o con nada, es más importante tener buenos amigos al lado que no tener nada.

El Sueño