El saber del conocimiento.

Un torbellino de emociones contenidas e inexpresivas.
Un torbellino que se deshace y se rehace.

En un momento otorgado por el viento.
Expresado sin sensaciones.
El vuelo raso de un colibrí en busca del néctar del saber.

El conocimiento contenido sin saber.
Sabiendo sin saber.
Palabras sin sonido dentro del torbellino.
Una canción con música sin sonido.

La expresión del saber del conocimiento.
Un deleite de sabores para el conocimiento.
Un deleite de sonidos para las emociones.

Una palabra sin sonido.
Expresada en una canción sin música.
Que se oye si le sonríes.

Saber que se oye.
Saber que se dice.
Saber que lo sabes.
Saber que se siente.

Entender el conocimiento del saber.
Cuando se oye sin más.
Cuando se entiende sin más.

El torbellino del conocimiento.
El torbellino de emociones.
El torbellino del saber.

Cuando lo comprendamos y lo entendamos, lo conoceremos.

El saber del conocimiento.

La sensación del entendimiento

Una sensación que fluye sin más.
Una sensación que nos recorre.
Una sensación que nos comprende.
Una sensación que nos permite  ver.
Una sensación que nos permite expresar.
Una sensación que nos permite oír.
Una sensación que nos permite sentir.
Una sensación que nos abraza.
Una sensación que nos permite pensar.
Una sensación que nos permite comprender.
Una sensación que nos arropa.
Una sensación que nos agrada.
Una sensación que no vemos pero sabemos que ahí está.
Una sensación que nos ayuda.
Que nos ayuda día a día.
Sin cesar de hacernos comprender.
Una sensación que no sabemos expresar.
Una sensación que pesa pero no la notamos.
Una sensación que nos toca pero no la vemos.
Una sensación que nos canta y no la oímos.
Una sensación que nos susurra al oído.
Una sensación que nos empuja al vacío del entendimiento.
Una sensación que actúa por nosotros.
Una sensación…
Un susurro…
Una palabra…
Un gesto…
Un sonido…
La sensación del entendimiento.
La sensación.

La sensación del entendimiento

Algo falta…

Cuando crees que algo falta…
Algo por hacer…
Algo por creer…
Algo por establecer…
Algo por crear…
Algo por diseñar…
Algo por pensar…
Algo…

Algo de eso que crees que puedes ver sin saber.
Saber de aquello que creías que habías hecho.
Cuando decides que lo has completado…
Pero en realidad ni tan sólo has empezado…

Empiezas a pensar que te has vuelto majareta…
Pero cuando algo desencadena tu ingenio.
Y empiezas a hacer eso que creías que te faltaba.
Que agustito te sientes.

El desencadenante que te ayuda a surcar los mares del ingenio.
¿Qué desencadenante?
Un recuerdo.
Una canción.
Una visita.
Un mensaje.
Una palabra.
Cualquier cosas que lo despierte…
Pero cuando empiezas y todo va bien…
Fenomenal.

Empieza a vivir.
Empiezo a escribir.
Empieza a sentir.
Empiezo a creer.
Empieza a ver.
Empiezo a agradecer.
Empieza…
Empiezo…

Todo sale de algo que falta por hacer…

Algo falta…