Crónicas de una estrella radiante y el horizonte

​Un placer oculto.
Que surge cada mañana.
Que se alza por el horizonte.
Te calienta.
Te abraza.
Te observa por la ventana.
Y te dice, Buenos días.
Pero en el fondo sabes que no sólo es una gran esfera amarilla.
En el fondo sabes quien te susurra “Buenos días por la mañana”.
Y sabes quien te abraza.
Y sabes quien te observa en la distancia.

Crónicas de una estrella radiante y el horizonte

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