El tiempo pasa.

El tiempo pasa y no se detiene ante nada, ni nadie.
Pero desvío mi mirada.
Y recuerdo una amistad casi olvidada.
Y recuerdo la sonrisa de tu mirada, que parece olvidada.
Y recuerdo la felicidad que me producía.
Entonces me alegro del recuerdo.

El tiempo pasa.
Y pasa, para enseñarnos que no tenemos que perdernos.
Que tenemos que continuar.
Que tenemos que aprender a desconfiar.
Que tenemos que mirar hacia el frente.

Olvidamos que tenemos que seguir.
Olvidamos que tenemos que sonreír más.
Olvidamos que tenemos tiempo para ver y escuchar, leer y dibujar, sonreír y soñar.

El tiempo pasa.
Y no espera.

El tiempo pasa.

Como un Reloj

Es cierto…
El tiempo pasa…

Pero lo que no sabemos es como ocurren las cosas.
Con que particular gracia nos dejan atrás.
Como nos arrastra el tiempo.
Como nos ayuda a mantenernos eternos.
Como nos ayuda a no olvidar tiempos pasados.
Como nos revela que está sucediendo.

Y no espera a nadie…

Perdemos por el camino a gente que apreciamos.
Perdemos por el camino a familiares que hemos amado.
Perdemos por el camino a amigos…
Perdemos por el camino a conocidos…

Y nos crea una biblioteca de recuerdos…

Recordamos con el tiempo.
Recordamos a aquellos que “olvidamos”.
Recordamos a aquellos que perdimos.
Recordamos eventos pasados.
Recordamos momentos.

Y cada vez avanzamos un poquito más…

Maduramos.
Olvidamos.
Amamos.
Aprendemos.
Recopilamos.
Conocemos.
Escuchamos.
Aprendemos.
Escribimos.
Creamos.
Etcétera…

Y  es verdad envejecemos…
Pero no por ello olvidamos.
El tiempo pasa para recordarnos que seguimos hacia adelante.
El tiempo pasa para advertirnos que seguimos vivos.
El tiempo pasa para saludarnos al día siguiente.
El tiempo pasa para que avancemos hacia un lugar indeterminado.
Un lugar entre el recuerdo, la memoria, el segundo, el minuto, la hora y de aquello que pasará dentro de un rato.

El tiempo pasa… pero no nos detenemos y miraremos hacia atrás, todas las veces que haga falta mirar.

Como un Reloj