Ecos del subconsciente XI

Simplemente me apetecía escribir.
Para dejar de resistir.
Para poder dejar de desistir.

¿En qué momento se puede elegir?
¿En qué momento se deja de existir?
¿En qué momento puedo dejar de insistir?

Todo tiene una razón.
Todo ocurre por una razón.
Aunque no entendamos la razón.

Quiero poder resistir.
Quiero poder no desistir.
Quiero poder dejar la rendición.
Quiero poder dejar de temer.
Quiero poder dejar de esconderme.

¿Cómo puedo pedir… ayuda?
¿Cómo puedo pedir… una sonrisa?
¿Cómo puedo pedir… un abrazo?

Hay veces que me quiero rendir.
Hay veces que llego a comprender mi rendición.
Hay veces que quiero poder seguir, hacia delante.
Hay veces que quiero poder aguantar, con creces.

Sólo tengo que recordar.
Sólo tengo que actuar.
Sólo tengo que pensar.
Sólo tengo que expresar.
Sólo tengo que avanzar.
Sólo tengo que aguantar.

Y todo llegará.
Y todo tomará forma.
Y todo tendrá sentido.

De algún modo…
De algún modo, tengo que resistir.
De resistir unos impulsos, impropios de mí.

Tengo que poder recuperar, aquel que fui.
Tengo que poder avanzar, sin mirar hacia atrás.
Tengo que poder aprender a delegar, un poco más.
Tengo que poder aprender a, volver a amar.
Tengo que poder aprender a, sonreír de nuevo.

Los “Ecos” que oigo acercarse a mis sentidos.
Me golpea y me zarandea.
Para despertarme.
Para que no me rinda.
Para que me esfuerce.
Para que siga hacia delante.

Gracias.
Gracias por estar ahí, en estos momentos difíciles.

Ecos del subconsciente XI

Perdido en el momento… 

No siempre podemos elegir…
El momento a seguir.
El instante en el que sentir.
El latido que nos impulsa hacia delante.
El sonido que despierta la chispa.
El susurro suspirado.
La inspiración que está por venir.

No siempre podemos sentir…
Esa mirada que nos impulsa.
Esa sonrisa que nos da vida.
Ese susurro que nos llena.
Esa fragancia que nos inunda.

No siempre podemos perdernos en el momento.
No siempre podemos perdernos en el silencio.
No siempre podemos perdernos en un abrazo.
No siempre podemos perdernos en un beso.

Perdido, perdido en ese preciso momento.

Perdido en el momento… 

Trampolín hacia las emociones

Que podemos hacer para darnos ese empujoncito para aprender a sentir.
O para poder experimentar.
A aprender a sonreír.
A poder elegir, que camino escoger para cada sensación.
O simplemente poder llorar sin necesidad de avergonzarse.

Todo lo podemos exteriorizar de un modo u otro.
Podemos simplemente expresarlo directamente.
O interpretarlo en una canción.
O plasmarlo sobre el lienzo.
O en una pared.
O sobre el papel.
Lo podemos plasmar de diferentes formas, pero lo importante es poder ser capaces de sacarlo.
De sentirlo.
De abrazarlo.
De escucharlo.

¿Y qué trampolín podemos usar?
Aquel con el que nos sintamos más cómodos.
Aquel con el que creamos, que es el que necesitamos.
A veces necesitamos ese trampolín que nos ayuda a decidir, que rumbo vamos a tomar, que verdad necesitamos experimentar.
A veces simplemente necesitamos que esas emociones tomen su propio camino, aunque no sepamos que giros van a tomar.
No es bueno atraparlos, o encerrarlos con llave y dejar que se acumulen.
Ya que de un modo u otro encontrarán la forma de escapar.
Pero no podemos olvidar que este trampolín siempre está para ayudar.

Emociones retenidas a punto de explotar.
Lágrimas de alegría, con una sonrisa que la acompaña.
Lágrimas derramadas por alguien a quien perdí, pero con una sonrisa al recordarla.
Unas letras adquiridas, con un tacto y sensaciones adquiridas.
Una simple imagen, un sonido, un recuerdo, una fragancia…
Cualquier cosa puede captar la atención del trampolín.
Sólo hay que dejarlo actuar.

Trampolín hacia las emociones

Curioseando por el abismo de la Sinceridad

A lo largo de un lago de sinceridad, me veo arrojado a indagar y observar la orilla.
Observo con curiosidad, dejando pasar el pesar.
Necesito saber que lugar ocupa la sinceridad.
En que lugar tengo que mirar.
Me sumerjo para curiosear, sin necesidad de respirar.
Me baño en el lago con esta tranquilidad y con toda sinceridad.
Un abismo se extiende ante mi perplejidad.
Observando con curiosidad y dejándome llevar con sinceridad.

Curioseando por el abismo de la Sinceridad

Cuando te das cuenta…

Cuando te das cuenta de que todo aquello que te has perdido por un defecto en el carácter.
Cuando te das cuenta de todo aquello que has tenido alguna vez, pero ya no lo vas a poder tener nunca más.
Cuando te das cuenta de que si has amado sin ser correspondido.
Cuando te das cuenta que todo parece un cuento, que no tiene un orden lógico.
Cuando te das cuenta que has escrito una línea de la vida y que pese a que no es perfecta… No la cambiarías por nada del mundo.
Cuando te das cuenta de que pese a las imperfecciones y manías, eres especial y no te riges por lo normal.
Cuando te das cuenta sin más.
Cuando te das cuenta que todo tiene su lugar.
Cuando te das cuenta de que no lo cambiarás.
Cuando te das cuenta de todo aquello que dejaste atrás.
Cuando te das cuenta…

Cuando te das cuenta…

Ecos del Subconsciente X

Hace poco me hicieron ver que estos “Ecos” son más importantes de lo que parecen.
Parece ser que es algo de lo que podemos sacar todos nosotros.
Podemos reaccionar de diferentes modos.
Casi que podemos hacer-nos ver las cosas de diferente modo.
Es decir que no todo lo que decimos, oímos, soñamos y pensamos… Lo podemos interpretar en el momento.

¿Cuál es la esencia de este Trastero?
¿Qué significados espero transmitir?
¿Cómo puedo llegar a entender todo esto?

Son preguntas que nos hacemos.
Son preguntas que intentamos interpretar.
Son ideas.
Son sonidos.
Son imágenes.
O lo son todo.

Interpretar y crear.
Es algo que no podemos evitar.

Puede que a mi se me haya dado el “don” de poder transmitir y crear a partir de las palabras escritas.
Puede que tú que me estás leyendo acabas de componer una nueva canción.
Puede que tú que me estás leyendo acabas de crear un trocito de arte.
O simplemente acabas de darte cuenta que puedes interpretar una nueva noción de la que no tenías consciencia…

Simplemente creamos e interpretamos, como podemos y como necesitamos hacerlo.
Ya sea en un blog, un lienzo, una partitura, o en dónde se pueda en ese momento de inspiración.

Este “Eco” es un poco especial… porqué se desplaza más allá de lo que suelo escribir… es un pensamiento (como todos los demás textos del trastero), pero también es una reflexión, que he decidido compartir.

Con determinación y entendimiento.
Con visión y oído.
Con saber que momento usar.
Con saber que queremos interpretar.
Con saber sin más.

Interpretar y Crear; dejando fluir las palabras, dejando que salgan…

Ecos del Subconsciente X

Torbellino de ideas

Un torbellino de ideas.
Que recuerda todo aquello que he sentido.
Que recuerda todo aquello que he pensado.
Que recuerda todas mis acciones y las analiza en forma de espirales.

La espiral de las emociones.
Que arde.
Que congela.
Que me controla.
Que me hace escribir y describir.
Que desencadena a…
La espiral de los sentimientos.
Que me llena.
Que me da el tacto.
Que me hace especial.
Que me hace ser como soy.
Que me ayuda cada día.
Y que se se convierte en…
La espiral de los pensamientos.
Que me da el control de mis acciones.
Que me subyuga.
Que me funde.
Que me susurra.
Que me ayuda.

Espirales que nacen de mi mente.
Y bajan hasta encontrarse, con cada paso que doy para seguir hacia delante.
Toman formas de palabras que no comprendo.
Toman formas de runas que no entiendo.
Cambian de forma y color.
Pero que me ayudan día a día.
Dejándome asustar y adiestrar mis pensamientos y acciones.
Dejándome apartar y abrazar mis emociones.
Dejándome sentir y aplacar mis dudas.
Dejando…
Dudando…
Que a cada paso la espiral cambia.
Y me da forma.

Torbellino de ideas

Sólo tú.

Dejé de sentir, cuando te perdí.
Dejé de intentar sentir, cuando me di cuenta, de que sólo yo te quise.
Intento olvidar.
Pero no puedo.
Tu y sólo tú.
Tu mirada es la que me hacia sentirme vivo.
Tu sonrisa me encendía la alegría.
Me hiciste cantar.
Hasta intenté bailar.
Me despertaste la pasión por escribir.
Me hiciste comprender la razón del querer.
Por una temporada olvidé que era ser introvertido.
Me ayudaste a comprender.
Comprendí el valor que tiene una mirada.
Aprendí a confundirme.

Pero te perdí y me apagué.

Sólo tú.